El 31 de agosto, en la Finca el Tamujo de Calatrava, en la provincia de Ciudad Real, Adela celebró su boda de verano. Para la elección de su vestido romántico con capa, la novia acudió al taller tras contactar a través de un portal de proveedores. Su planteamiento inicial sintetizaba una estética clara: "Quiero una boda boho-chic con un toque romántico". La búsqueda se enfocó en evitar cualquier prenda que ciñera en exceso el cuerpo o resultara incómoda durante el desarrollo de la celebración.
Inspiración orgánica para una boda en La Mancha
El bordado floral en degradé sobre el tul de seda, origen de todo el proyecto. Fotografía: Ernesto Naranjo
Adela aportó una carpeta de referencias de Pinterest centrada en motivos florales, elementos orgánicos y tonalidades empolvadas. El eje del proyecto surgió al localizar una pieza textil en una tienda tradicional de tercera generación en Madrid. Se trataba de un tul de seda de 3 metros con un bordado floral en degradé. El desafío técnico radicó en adaptar este tejido único a la estructura de la prenda sin realizar cortes que interrumpieran la continuidad del dibujo.
La arquitectura del vestido romántico con capa
Talle alto, línea A y escote en V en tono marfil: la silueta que sostiene la capa. Fotografía: Ernesto Naranjo
Estructuramos un vestido de talle alto con silueta en línea A en tono marfil. El cuerpo presenta un escote en V en el delantero y una espalda en V coordinada, acompañado de manga corta. La falda se compone de cuatro capas superpuestas: dos capas internas de crepé de 300 gramos, una capa exterior de gasa de seda y un forro interior, extendiéndose en una ligera cola posterior. El elemento central es una capa que apoya en los hombros, forma una V cerrada en la cintura y se abre hacia el bajo exhibiendo el degradé bordado. Motivos florales extraídos del propio tul se cosieron a mano sobre bastidor para ornamentar las mangas y la cintura. Para la ceremonia, el propio día de la boda se aplicaron puntadas para unir la capa que se retiraron posteriormente tras el banquete. El cierre combina cremallera invisible y botones de apoyo.
Proceso de confección y modelado en taller
La capa cierra en V sobre la cintura y se abre hacia el bajo para mostrar el degradé. Fotografía: Ernesto Naranjo
El desarrollo de la pieza requirió un proceso de 11 meses de trabajo y un total de 7 pruebas de ajuste. En la primera prueba de la toile inicial decidimos simplificar el volumen proyectado originalmente para mantener una caída más ligera y fluida sobre el cuerpo "en un primer momento el vestido iba a ser más pomposo" explica Toni Enríquez, "pero después de probar un volumen sencillo todos estuvimos de acuerdo en reconducir el diseño hacia algo más sencillo". Esta modificación permitió concentrar la atención en el modelado de la capa sobre la figura de Adela. El taller de NOUMÉNICO se encargó de aprovechar cada centímetro de la tela bordada.
La espalda en V responde al escote del delantero; el peinado se remató con flores naturales. Fotografía: Ernesto Naranjo
En una de las pruebas finales, a la que acudía por primera vez el padre de la novia, un ajuste defectuoso en el talle impidió que la prenda sentara de forma idónea (sí, estas cosas a veces pasan! es la magia de los vestidos hechos a medida!). Tras corregir la estructura en la siguiente cita, su padre observó el resultado terminado y afirmó: "ahora sí, este sí es tu vestido".
Toni Enríquez y la madre de Adela colocan la cola momentos antes de la ceremonia. Fotografía: Ernesto Naranjo
El patrón de talle alto con escote en V resulta idóneo para mujeres con bastante pecho porque aprovecha los volúmenes y contribuye a estilizar la figura. Para confeccionar vestidos con capa a medida, recomendamos reservar la primera cita como Adela con 11 meses de antelación en nuestro taller.